Carta a “M” – Los abuelos y la rebeldía   Leave a comment

Ya regresábamos de la milpa muy acalorados con tus abuelos, nos sentamos un ratito bajo la pochota del pueblo y mirábamos como el aire peinaba al volcán de enfrente. Al poco rato tu abuelo Sebastián empezó a platicarnos de los momentos de esperanza que se construyen al sembrar el maíz y compartir la semilla que por tantas generaciones participaron en su cuidado.

Esa tarde te recordé y extrañe muchísimo cuando se empezó a hablar de los niños y niñas rebeldes, Sebastian nos dijo: Un verdadero rebelde es quien cuestiona todo y siempre esta en búsqueda de la verdad, no se cansa de buscar en libros y escucha con mucha atención a sus maestros, padres, abuelos y sobre todo busca en su interior las verdades universales que lo llevan a nuevas búsquedas y batallas tan bastas y complejas como el mismo universo, nunca esta cansado, siempre esta buscando. La rebeldía significa estudiar más, cuando más estudies más rebelde te vas a ser, es criticar más, es exigirte más, eso es rebeldía, eso es lindo, es fantástico.

Sebastián se desparramo de su silla con una sonrisa de oreja a oreja y se hizo el dormido, abrió un ojo y dijo: Nunca vas a encontrar un viejo rebelde, encontradas niños y niñas rebeldes, el viejo no, el está cansado (Comenzó a roncar como viejito). Esa tarde mientras viaje de regreso a la casa pensé en todas estas cosas,  pero sobre todo pensé en que tus abuelos son los niños más rebeldes de la familia, pero de cierta forma, su mirada, sus ojos calmos y brillantes me dice que ya encontraron esa verdad de la que hablan y que les hace estar siempre felices. Me empiezo a quedar dormido en el autobús y te sueño sentada bajo la pochota tan feliz y sabia como tus abuelos.

Octubre, 2018

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Publicado 25 octubre, 2018 por terraprema en Desarrollo Rural y Sustentabilidad

Carta a B, Cambio de Piel   Leave a comment

La creación de la vida, su diversidad y la unión que existe en cada una de sus manifestaciones se esta llevando a cabo en todo nuestro alrededor y en este mismo instante, puedo sentir aquí tirado en la cama como una colonia de bacterias están creciendo en todo mi cuerpo y garganta, tal y como alguna vez las cianobacterias comenzaron a poblar la tierra hace millones de años. Hoy los seres humanos creamos vida, canciones, pinturas, esculturas, historias, teorías y somos portadores de universos y tantas cosas que hablan sobre está existencia, sobre esta conciencia. Recordarnos está capacidad de ser creadores y vivir rodeados de su manifestación, arriba, abajo, derecha, izquierda, distante, cercano.

La última vez que platique contigo pensé mucho en la fortuna de formar y cuidar a otro ser dentro de tú cuerpo, de ese “cambio de piel” y mirarte como ese “Ser” creador de tantas cosas tan hermosas. Para asombrarme como nacen de tus entrañas tantos grabados, pinturas y palabras con tal fuerza para transformar algo ordinario en algo único, con un espíritu propio, con vida y que me conmueve hasta el alma. Recuerdo las manos dibujadas en papel que están unidas con ese estambre rojo infinito y que me explicas son las manos de tu padre, las tuyas, las de tu hijo y todas las manos que están atrás y delante en el tiempo, son mis manos, las de mi esposa, las de mi hija y las de toda la humanidad pasada y futura.

Doblemente afortunada por ser mamá y creadora de tantas cosas tan hermosas, guardiana de vida; y que en ese mismo pensamiento, también hablamos del desprendimiento hacia esas creaciones y del “cambio de piel”. La vida trae implícita la muerte, lo uno no existe sin el otro y ese desprendimiento y cambio de piel también es de celebrar, de recordarse y tenerse como referencia para elevarse y trascender estados que en este segundo ya son pasado.

Más allá del recuerdo, tristezas o felicidad, mas allá de ser madre, padre, pintora, grabadista o creación compartida, es el referente del cambio que se esta gestando en todo momento. Cuando te miró, pareciera que lo importante ya no es la obra, si no el estado alcanzado a travez de ella. Así vuelves solo referencia para ser tú punto de partida para comenzar algo nuevo, irrepetible, único.

En el caso de la humanidad, Carlos Marx enfatiza en recordar nuestra Historia, nuestra memoria; para transitar a situaciones distintas, a estados diferentes, cosa que ha sido desatendida por muchos de nosotros. Tu creación habla de tí, de los caminos que has recorrido, de los cambios que no se detienen y del templo construido que protegen tu “Ser”, aquel que transita este mundo en la búsqueda de lograr la completa y duradera felicidad, en la utopia, en el sueño, es el templo con el que soñamos todos los seres humanos, irrepetible de las cosas buenas y malas, que simplemente transita a “Ser”.

El templo del que me hablas es para liberar. Así tal vez lo describiría Nitsche y así lo aprecio, cuando me asombro de todo lo que haces, de tus creaciones y tus palabras que escucho con mucha atención. ¿En que momento fuiste consciente que este cuerpo es un templo?, ¿Estas acaso lista para dejarlo y dejar de hacer y decir todas las cosas tan bellas que haces con el?. Creo que no tiene caso preocuparse por ello, pero si tiene mucho sentido el pedirte seguir con esa incesante creación para tener las referencias de esos cambios que te están llevando al perfeccionamiento, al vivir los desprendimientos de corteza y sorprendernos de todas las cosas que fuimos, para llegar a “Ser” el que somos ahora. Tal vez por eso se te pida hablar, escribir, dar cuenta de eso con tanta insistencia y sentirme profundamente agradecido por ello, por darme la oportunidad de mírame una y otra vez en ti, para seguir la utopia, el sueño, salir algún día del templo y ser completamente consciente del “Ser”.

Felipe, Agosto 2017.

Publicado 14 agosto, 2017 por terraprema en Desarrollo Rural y Sustentabilidad

Quizás por eso   Leave a comment

Ríos de alegría fluyen por todo mi cuerpo
baila mi sangre al ritmo del viento
para celebrar la vida que me rodea
y transmutar en ti una y otra vez.

Son las venas que recorren la ciudad
que pulsan al paso de la sangre
y de nuevo bailan las calles
para inundarse del agua antigua
que una vez fue chinampa.

Recorro tus restos, tu cuerpo
y de nuevo bailo en las calles
y me transformo en toro,
en un aullador, en mono,
tlacuache, marsopa, en loco.

Nado por banquetas, navego en canoas
para buscarte y decirte al oído
como se me desborda el corazón,
y alrededor las notas del tambor,
para en un segundo bailar infinitamente en ti.

Son los cantos de morenos, es la tierra,
son los sacrificios que nunca entendí
son las oraciones y alegrías, es el mar,
para escuchar el arrullo del roncacho
quizás por eso libre vine a nacer,
quizás por eso, quizás por eso.

Felipe, Agosto 2017

Publicado 14 agosto, 2017 por terraprema en El Barrio y la Chinampa

Carta a Y y L. El alimento sagrado   Leave a comment

Había una vez un viejo agricultor que tuvo tres hijos y gracias a su esfuerzo pudo cumplir su anhelo de mandarlos a la escuela. Así crecieron muy dedicados al estudio; el primero de ellos era muy disciplinado por el deporte y gracias a su interés por la química y montar una fabrica de agroquímicos fue inmensamente rico; otro muy devoto de Dios estudio administración y logro montar una tienda de abarrotes en el centro del pueblo y gracias a su buena relación con personas adineradas fue medianamente rico y bien visto por la sociedad. El tercero de los hijos fue un agroecólogo y tuvo el permiso de su padre para trabajar la tierra de la familia; sin embargo, tenia muchos problemas para mantener los campos familiares ya que era una extensión medianamente pequeña y no podía encontrar mercado por los costos exagerados para certificarse como “orgánico”. Al final tenía que malbaratar todo; sin embargo, en su mesa siempre estuvieron los mejores alimentos quienes eran preparados por él y su esposa.

En aquellos tiempos comenzó el acaparamiento de tierras, mecanización y uso de semillas “mejoradas”; solo los terratenientes y las tiendas de agroquímicos tenían buenas ganancias. Por otra parte, en las ciudades la comida que era abundante y barata, e hizo que muchos campesinos vendieran o abandonaron sus tierras. La mayoría de los jóvenes migraron a las ciudad para trabajar y comprar lo que necesitaba en las tiendas y cuando regresaban se les veía vestir como en las revistas o en la televisión. Por todas partes se escuchaba que la vida en la ciudad era mucho mejor que en el campo.

Sin embargo los años pasaron y en las ciudades era más frecuente escuchar que la gente enfermaba de Cáncer y Diabetes, el tráfico era desquiciado, la contaminación insoportable, el tiempo escaso y los sueldos destinados a pagar la ropa, el coche o la tarjeta de crédito. En el pueblo también era más frecuente escuchar que muchos de los animales que antes se podían ver, habían desaparecido, que el agua de los manantiales era cada vez más escasa y más frecuentemente se empezaron a regar los cultivos con aguas negras. La ciudad poco a poco comenzó a comerse al pueblo y transformar sus alrededores y habitantes.

Así el campesino agro ecólogo enfrentaba cada vez mas retos para producir, se hacia viejo, pero sobre todo se hacia cada vez más sabio y conocedor de su entorno para enfrentar los cambios que se presentaban a su alrededor. Por el contrario, su hermano el rico empresario, enfermo de Cancer y perdió el sueño al saber que todos sus trabajadores enfermaban o tenia hijos con malformaciones o morían de “enfermedades extrañas”. El doctor le recomiendo alejarse del negocio de agroquímicos, hacer más rutinario el ejercicio y someterse a radioterapia; pero a pesar de hacer caso inmediato y tratar de cambiar hábitos, fue inminente su muerte.

El destino del hermano abarrotero fue marcado por el consumo diario de comida procesada que vendía en su tienda y a pesar de ir cada domingo a la iglesia para pedir por su salud, con los años enfermo de diabetes y obesidad; y lo que es peor, se volvió extremadamente racista con los jornaleros sureños que trabajaban en las fincas y que llegaban a su tienda a consumir. Finalmente perdió mucha de su memoria y era solo funcional para estar enojado, cobrar, estar sentado en la caja registradora e ir cada domingo a la iglesia.

Al final de los días, el viejo agro ecólogo mantenía una actitud positiva, logro rodearse de gente que apreciaba sus hortalizas y que las pagaba lo suficientemente bien para seguir trabajando la tierra. Su parcela era un lugar muy visitado por toda la comunidad, ya que era uno de los últimos lugares cercanos en donde se podían ver algunas aves y peces que anteriormente eran muy comunes. Era un lugar donde se podía estar en paz, conseguir alimentos muy ricos y olvidar el caos de la ciudad.

Al igual que sus hermanos, hace muy poco murió y en sus últimos días se le miraba caminar erguido, fuerte, robusto y sereno. Era un placer escucharlo hablar de su trabajo, del mundo que lo rodeaba y de la esperanza que mantenía en estas épocas tan obscuras. La última vez que platique con él, recordó a sus dos hermanos y me comento que la salud y la felicidad van unidas; que la humanidad es inseparable y que lo que origina todos los conflictos y diferencias de opinión es el alimento, me afirmo que “…lo que nosotros somos lo determina en última instancia es el alimento…”.

Muy dudoso de su afirmación le pregunte como es qué explicaba el no haber ayudado a su hermanos quienes eran conocidos por el racismo y el envenenamiento de sus trabajadores. Contesto que el nunca se sintió lejano de sus hermanos, pero ellos no le permitían acercarse más por la diferencia de comportamiento que es determinada por los diferentes tipos de alimento que ellos ingerían. La amistad y consejo que les unieron de jóvenes solo podía ser duradera si sus hermanos también hubieran mantenido la buena alimentación que compartieron con sus padres. No importa si fueran químicos, abogados, administradores o incluso doctores; era muy seguro que hubieran sido todos plenos profesionistas, sin perder el estrecho vínculo que el seguía manteniendo.

Acabo esa tarde haciéndome énfasis que una amistad para que sea duradera, solo puede darse si ambas personas ingieren alimentos de la misma naturaleza, y que el alimento además de entrar por la boca, es el que entra por los ojos y los oídos para alimentar el espíritu. Completo su afirmación: “… el alimento determina la condición y forma de la Mente y el espíritu Humano…” . Finalmente me contó el cuento de “El divino manjar” de los hermanos Grimm y comento que con suerte, tal vez el correría con la misma fortuna que tuvo la protagonista del cuento; una mujer que tuvo como alimento a Dios mismo; ese anhelo era seguido cada vez sembraba para defender y proteger a los animales y plantas que viven en su parcela, pero sobre todo cada vez que se sentaba a la mesa con su familia para bendecir la comida, calmar su hambre y nutrirse de todo eso.

Nunca sabré si el hambre de mi amigo fue fue saciada en su último suspiro, ni tampoco sabré si se solucionaran todos los problemas que se viven en el mundo con toda la contaminación, escasez de agua y perdida de lugares tan bonitos. Lo que si estoy seguro es que es muy posible que comiendo y bendiciendo alimentos como los que comía mi amigo cuidaremos cada vez más de nosotros mismos, de la tierra, el agua y sobre todo llenarnos del entusiasmo mismo para ser felices en este mundo.

Felipe, agosto 2017.

Publicado 14 agosto, 2017 por terraprema en Cartas a "M"

Vandana Shiva ¿Que opina de Xochimilco?   Leave a comment

Publicado 9 enero, 2017 por terraprema en Desarrollo Rural y Sustentabilidad

Reflexión – Xochimilco   Leave a comment

Publicado 23 noviembre, 2016 por terraprema en Desarrollo Rural y Sustentabilidad

SoyXochimilco !!!   Leave a comment

Publicado 9 noviembre, 2016 por terraprema en Desarrollo Rural y Sustentabilidad